Martes, 15 Enero 2019 21:42

Riesgo de desastres, nuestro papel

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¿Gestión del riesgo futuro o atención del riesgo existente?

Por Laura Vargas León, Escuela de Planificación y Promoción Social, Programa CAMBIOS
12 de octubre del 2018
Con motivo de la celebración del “Día Internacional para la Reducción de los Desastres”

La incidencia de desastres con grandes pérdidas económicas y humanas pone de manifiesto, en algunos casos, la carencia o la ineficacia de medidas de gestión de riesgo; revelando también que no sólo la magnitud y la duración del evento son elementos para analizar los daños, sino que el problema debe ser abordado como un conjunto de factores sociales, económicos y ambientales que interactúan en el momento del impacto.

En términos generales el riesgo, está determinado por los factores de amenaza y vulnerabilidad; considerándose la amenaza como la posibilidad de ocurrencia de un evento físico que puede causar daño a la sociedad y la amenaza como una serie de características que predisponen a sufrir daños frente al impacto de un evento físico externo, dificultando su posterior recuperación.

El riesgo existe cuando confluye la amenaza, con la vulnerabilidad en un espacio y tiempo determinado; las amenazas y las vulnerabilidades están íntimamente ligadas, una no existe sin la otra, una amenaza obtiene esta connotación siempre y cuando exista una sociedad vulnerable. La magnitud de las amenazas y las vulnerabilidades son las que determinan los niveles de riesgo, la amenaza constituye la potencialidad de que un evento se presente y la vulnerabilidad la posibilidad de sufrir el daño;  por lo tanto constituyen el riesgo latente.

Las percepciones acuñadas sobre el  riesgo, lo abordan como la ocurrencia de un evento físico dañino, lo cual pone de manifiesto la amenaza como detonador del desastre, una visión netamente física; actualmente se tiene un enfoque más global en el que se incluye lo social, ambiental y económico, planteándose la probabilidad de daños y pérdidas a futuro por consecuencia del evento físico.

Dentro de la dinámica de la sociedad se construye continuamente el riesgo, es un proceso cambiante que tiene su máxima expresión a nivel local; siendo aquí el lugar en donde existe la posibilidad de revertir este proceso, en la medida de que el riesgo ya existe es el anticipo de un eventual desastre, se pueden implementar medidas correctivas o de mitigación para su reducción.

La ocupación de territorios no aptos para el uso urbano, la deforestación, la carencia de políticas de ordenamiento del territorio, la pobreza y la exclusión social son elementos que conllevan a que se incrementen los niveles de vulnerabilidad; gran número de personas conviven con altos niveles de riesgo, el cual asumen como algo normal y cotidiano.  Lograr una disminución de la construcción de la vulnerabilidad y por ende del riesgo, es uno de los mayores retos al que se enfrentan las políticas de desarrollo, es necesario visualizar los riesgos potenciales a los cuales la sociedad se pueda enfrentar.

Un modelo de gestión de riesgo debe contener un mínimo de información que permita calcular el riesgo que se va asumir, no sólo consiste en la disminución del mismo, sino que se necesita la participación de todos los sectores de la sociedad y por supuesto de las comunidades; es un proceso mediante el cual se busca la prevención, reducción y control de los factores de riesgo de desastre en la sociedad, enlazadas con las políticas de desarrollo económico, social, ambiental, los lineamientos de ordenamiento territorial y la planificación.

En este punto, es de suma importancia la articulación de los diferentes actores locales e instancias relacionadas con la gestión del riesgo y no sólo la acción de los gobiernos centrales. Según Allan Lavell (sf), “El objetivo primordial de la gestión del riesgo, es garantizar que las políticas de desarrollo impulsadas se den en condiciones óptimas de seguridad, que la atención dada al problema de los desastres, la acción desplegada para enfrentarlos y sus consecuencias promueven hasta el máximo el mismo desarrollo”. (p.10)

La gestión del riesgo futuro es menos costosa que la atención del riesgo existente, el cual ya está consolidado en el tiempo y el espacio; implicando revertir daños, construcción de obras de mitigación, reubicación de poblaciones etc., mientras que, si se logra normar y ejercer un control de nuevos escenarios de riesgo, es probable que la inversión futura en la atención del desastre sea mucho menor. En esta fase es relevante la voluntad política a nivel del gobierno central como local, la sensibilización y concientización los actores locales y la población civil en general para apoyar las acciones tendientes hacia la gestión del riesgo.

Bibliografía.
Lavell, Allan. (sf). Sobre la Gestión del Riesgo: Apuntes hacia una Definición. Recuperado de: http://www.bvsde.paho.org/bvsacd/cd29/riesgo-apuntes.pdf., Octubre de 2018

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